Google lanzó Gemini 3.7 Flash esta semana a la mitad del precio de la versión anterior: $0.75 por millón de tokens de entrada y $3.75 de salida.
Y en la misma página, algo que casi nadie va a leer: ese precio es introductorio y expira el 31 de diciembre de 2026. A partir de enero, $1.50 y $7.50. El doble.
No es letra chica escondida. Está publicado. Pero cambia por completo un cálculo que mucha gente está haciendo esta semana.
El cálculo que se está haciendo mal
Cuando alguien evalúa si vale la pena automatizar un proceso, el número que pone en la columna de costo casi siempre es el precio de hoy.
Y el precio de hoy, en este mercado, es una promoción.
No es la primera vez ni va a ser la última: cada versión nueva entra barata para que la pruebes y sube cuando ya la tienes dentro de tus flujos. Lo nuevo aquí es que la fecha viene escrita, así que ya no hay excusa para no considerarla.
Si tu proyecto sale a cuentas con $0.75 y no sale con $1.50, tu proyecto no sale a cuentas. Sale a cuentas cuatro meses.
Cómo se hace bien el número
En mi método, el costo por tarea es una de las cinco métricas de la línea base — junto con tiempo, errores, satisfacción y calidad. Y es la que peor se llena, porque la gente escribe ahí lo mismo que en tiempo, con otras palabras.
Para este caso, tres cosas concretas:
Calcula con el precio que va a haber, no con el de hoy. Si el proceso va a seguir vivo en enero —y si vale la pena automatizarlo, va a seguir vivo—, el número honesto es el de enero. Si con ese aguanta, tienes cuatro meses de regalo. Si solo aguanta con el promocional, sabes que estás construyendo sobre algo que ya tiene fecha.
Cuenta los tokens de tu tarea, no del millón. «Un millón de tokens» no le dice nada a nadie. Toma tu tarea real: un correo con su hilo, o una tabla de treinta filas. Córrela cinco veces, mira cuántos tokens consumió, y multiplica por las veces que la haces a la semana. Ese es tu costo por tarea, y suele ser mucho más chico de lo que la gente teme.
Compara contra lo que cuesta hoy hacerlo a mano. Si el proceso te toma 36 minutos diarios y automatizarlo cuesta pesos al mes, la comparación no es «pesos contra cero»: es pesos contra las horas que ese proceso te está costando ya. Casi siempre gana la automatización, y por mucho — pero eso solo se puede afirmar si mediste antes.
El riesgo real no es el precio
Es la dependencia.
Un precio que sube al doble es molesto. Lo que duele es descubrir en enero que tu proceso solo funciona con ese proveedor, que rehacerlo con otro cuesta tres semanas, y que por eso no tienes con qué negociar.
Dos cosas bajan ese riesgo, y ninguna es complicada:
Que tu prompt esté escrito como texto que tú controlas, no enterrado en la configuración de una herramienta. Si mañana lo tienes que pegar en otro modelo, que sea pegar y ya.
Que sepas cuánto te cuesta hoy en tokens. Con ese número, cambiar de proveedor es una comparación de dos cifras. Sin él, es una corazonada.
Qué haría esta semana
Si tienes un proceso en la mira: córrelo cinco veces, anota los tokens, multiplica por la frecuencia y luego por el precio de enero. Ese es el número que va en tu caso.
Si ya tienes algo operando con la versión anterior: el cambio te sale a la mitad hasta diciembre. Vale la pena, con una condición — que apuntes en algún lado la fecha en que se duplica, para que en enero no sea una sorpresa en la factura.
Y si el proceso solo te cuadra con el precio promocional, ya sabes algo útil: todavía no era ese proceso.